Textos

Payada

Selección y reescritura de Adagia, de Wallace Stevens

IGNACIO RODRÍGUEZ

1
La felicidad es un gol de Nacho Scocco

 

3
La búsqueda más alta es la búsqueda de un trío con dos mellizas

Más

Las dos cuadras x Mariano Blatt

Pasando la plaza son dos cuadras.

Cuando termina el asfalto son dos cuadras.

Después del cartel al que le falta la mitad son dos cuadras.

¿Viste el puente? Bueno, son dos cuadras.

Pero no el puente grande,

el puentecito.

Después del puentecito son dos cuadras.

Donde está el arroyo, de ahí, son dos cuadras antes.

Una vez que termina el balneario municipal abandonado, son dos cuadras.

Esto vendría a ser dos cuadras después del viejo cine Emperador.

Más o menos a dos cuadras de la terminal.

Vas a ver que hay una curva, en esa curva hay una cruz, ahí murió un chico. Bueno,

dos cuadras más.

Donde antes estaba la farmacia de los Gómez, que ahora está la oficina de las combis,

desde ahí son dos cuadras, no más.

Es cerca, dos cuadras.

Es raro que no haya llegado todavía, porque vive a dos cuadras, ¿querés que lo llame

a ver si ya salió?

Voy y vengo, son dos cuadras.

Siempre vivimos cerca. Antes, a dos cuadras; ahora, a dos cuadras, sólo que para el

otro lado.

En esa época, de asfalto eran sólo dos cuadras.

Por eso el nombre del kiosco: “Las dos cuadras”.

Qué pajero, si son dos cuadras.

El colectivo interdepartamental te deja a dos cuadras. El que es color beige cremita; el

azul metálico no, ese va por otro lado.

La casa es ventosa, porque está a dos cuadras de la playa.

Antes, la fábrica ocupaba dos cuadras.

Qué lindos los inviernos de antes.

La calefacción, la radio, el viento en la cara.

Arreglar las bicicletas en lo de Jorge Ariel.

Tengo una foto de esa época, ¿querés que te la muestre?

Acercate.

Alcanzame.

Poné el agua.

Cerrá aquella puerta.

¿Vos escuchaste lo mismo que yo?

Llegó alguien.

Abrí.

Cerrá.

Prendé la luz.

Acostate.

Recordame tu nombre.

A ver, ¿a qué hora?

Disculpame.

¿Te reservo combi?

Avisame cuando llegues.

Anotá mi número: cinco dos siete cero nueve.

Uy, lo que me gusta esta canción.

Mirá qué bien cómo se mantiene la casa.

La piedra es buena.

En esta casa vivía un brasilero, el brasilero.

Hay mucha gente que ya no está, gente que se fue o se murió.

¿Vos te acordás dónde vivía el loco ese de las bicicletas? De acá dos cuadras, ¿no?

Nosotros nos juntábamos en el kiosco.

Escuchábamos radio.

Teníamos una de onda corta.

Me gustaba el fino inglés británico de la BBC.

Vientos fuertes hubo varios.

Se volaban los techos, como vuelan las vaquitas de San Antonio: justo antes de

terminar de pedir el deseo.

Ganarme un premio, viajar por el mundo, que todo se arregle, un autito de carrera.

El loco Foncho era poeta.

Querido, Foncho.

La plata dulce.

Caminábamos mucho, no era como es ahora.

Yo todavía reconozco algunos olores.

En esa época diferenciaba los ladridos de los perros.

Los conocía por los ladridos.

Foncho escribió un poema para los perros del pueblo.

En la biblioteca hay una copia, ¿querés que lo vayamos a leer?

Es acá a dos cuadras.

Yo me pongo triste y contento por los que se van.

Contento porque uno piensa que les va a ir bien.

Triste porque uno piensa que capaz nunca más los vuelva a ver.

Y aunque uno los vuelva a ver, ya no es igual.

La gente cambia, o se muere.

Pero igual es cerca, como que te diga, no sé, ¿dos cuadras?

Más no.

Pasando el parque, dos cuadras.

Dos cuadritas, ¿qué le hacen a uno dos cuadras?

Desde la ventana se ve la luz.

Una luz es una luz.

Atendeme.

Prestá atención.

Disculpame.

Aprender es fácil, lo difícil es enseñar.

Yo bajaba el toldo

pero para el caso era igual

porque el sol

también iba bajando.

Hasta la altura del horizonte.

Todos los días.

Dando lugar

a la noche.

 

Poema publicado en la segunda edición aumentada de
Mi juventud unida, Mansalva, 2017

 

Marcelo Bielsa x Oscar Fariña

“Hay futbolistas normales

y hay genios. Muchos jugadores

normales no han incorporado

las respuestas a las cuestiones

que se les presentan durante un partido

porque nadie se las ha enseñado.

Los grandes las incorporan por sí

mismos de manera natural,

pero al resto hay que mostrárselas.

Yo copio

las soluciones de los genios,

los que inventan sin imitar. Todo esto

que ven aquí lo he copiado.

No hay que inventar nada,

hay que copiar

de los que lo hacen bien, de los ídolos.

El ídolo es ídolo porque lo quiero imitar”.

Poema Inédito

Half Japanese

“Yo me enseñé a tocar guitarra. Es increíblemente fácil cuando entiendes la ciencia. Las cuerdas delgadas tocan sonidos agudos, y las gordas los graves. (…) Si quieres tocar rápido mueve la mano rápido y si quieres tocar lento muévela más lento. Eso es todo. Puedes aprender los nombres de las notas y cómo hacer acordes que otra gente usa, pero eso es muy limitante.” Más

Todo lo imposible se imagina extraordinario

Si existiese la posibilidad de viajar al pasado no iría a la Rusia de hace cien años. Ni tampoco me gustaría ver sentado desde una barranca a un Urquiza, cruzando el Paraná en canoa con su perro Purvis en 1852. Ni siquiera, si así pudiese, me hubiera anotado para participar como oyente de las conferencias de Heidegger en Friburgo en la década del cincuenta.

Si tuviera la oportunidad de que un Aladino me diera la chance de volver para atrás (porque empíricamente es una experiencia prácticamente imposible) mi deseo sería ir a una lectura de poesía que se llevó a cabo a fines de los años noventa cerca del Abasto. Más

John Ashbery (1927-2017), el mejor poeta del mundo

Parece que Eliot dijo una vez que la poesía que más le gustaba era la que menos entendía. Escuché recién que Ashbery pensaba algo parecido. “Pensaba”. Qué verga. Y bueno, John Ashbery ahora no es más, en palabras de Belinda, “el poeta vivo más importante de América”. ¿Qué será entonces?

“Sus imitadores son legión!”
Hellen Vendler

The Guardian lo llama “un genio enigmático de la poesía moderna”, para otros será el ganador del Pullitzer, para otros la promesa del Nobel, o el último ejemplar de la escuela de Nueva York. Seguí leyendo la nota del Guardian. Muy buena. Dice que Ashbery bromeó: “Si Ashbery fuera un verbo, Ashberiar, significaría algo así como ‘confundir, sacar de las casillas a la gente'”. Más

Zlatan en el hielo sueco y en las grandes ligas

El otro día, con un leve síntoma de fiebre, vi el documental sobre los comienzos como futbolista profesional de Zlatan Ibrahimovic. En una hora y veinte minutos, Becoming Zlatan retrata al superdelantero sueco en tres grandes momentos de ese inicio en el fútbol: el debut en el Malmo FF de Suecia, la venta al legendario Ajax de Holanda para terminar en el nuevo traspaso a la Juve, todo a lo largo de siete años que van del 1999 al 2005. Más

¿Qué lengua defendés? x Matías Heer

La traducción chapita, o más bien libertaria, es una intervención en la lengua española más intensa que una risa infinita: hay una fuerte intención patriótica. La traducción deja de funcionar como importadora y nosotros como ganaderos de la lengua extranjera. La traducción es transformada en industria local. No ponemos delante la lengua extranjera y nos arrojamos a admirar sus virtudes, sino que mandamos al frente a la lengua española y su cultura local. Detestamos aquel español universal, abstracto y tímido; detestamos la culturización victimizante. Proponemos un español libre, irreverente, “mal” hablado, “mal” conjugado, aquel de la Nación Latinoamericana con todos sus dialectos regionales. Más

Jirafas de cuello corto

Leónidas Lamborghini decía que en Argentina el chiste tiene un fin destructivo. Cuando uno carga o se ríe de un contrario el canal que utiliza para lograr dicho propósito, es letal y atroz. La idea no es solo reírsele, sino más bien eliminarlo o liquidar a ese otro. Esto es realmente así. Parar dar un simple ejemplo, podríamos referirnos al hecho en cuestión de llamar Negro a alguien. Si esta palabra va sola, hasta se la puede tomar como un gesto de cariño y aprecio hacia el otro. Pero cuando va en compañía de un “de mierda” o “de alma”, esto último clarifica aún más a lo que intento llegar. Más