Descripción
152 páginas. Título del original francés: “Église Capitale Vatican”. Traducción de Alejandro Ruiz Guiñazú. Más de un lector habrá de sorprenderse de que este libro no haya sido escrito hace ya muchos años. En efecto, en la historia de nuestro siglo faltaba poner al alcance del público la de una institución que, fundada hace dos mil años, sigue constituyendo hoy el más formidable poder espiritual de Occidente. El autor, periodista francés de alto rango, que ha adoptado para el caso, como seudónimo, el nombre de su pueblo natal, Neuvecelle, ha querido observar de cerca las características del Vaticano, capital religiosa de la que, en el plano de la fe, dependen 470 millones de católicos. Estas páginas encierran, pues, el relato de un testigo que ha visto girar los principales engranajes de la alta administración de la Iglesia. Y al adentrarse en ese mundo, que tiene por territorio una minúscula porción del suelo italiano, han venido a su pluma muchas preguntas. ¿Cómo el Jefe de la Iglesia ejerce su soberanía sobre los fieles dispersos por todo el globo? ¿Qué es un Papa? ¿Qué es un obispo? ¿Cómo funciona la Secretaría de Estado? ¿Qué vida llevan los cardenales, príncipes de la Iglesia? ¿Cómo es, en la intimidad de la vida privada y en los fastos litúrgicos, la existencia del Sumo Pontífice? ¿Cómo es elegido éste en el cónclave y en qué consisten las grandiosas ceremonias que se celebran en oportunidad de su coronamiento y de su muerte? ¿Qué ocurre con la reforma de las órdenes religiosas? ¿Existe un problema del laicado católico? ¿Cómo se concillan en el gobierno de la Iglesia, autoridad, disciplina, responsabilidad y autonomía?, etc. Con su estilo ágil y vigorosamente descriptivo el autor nos lleva a todas partes. En su compañía visitarnos los aposentos privados del Papa, asistimos a las grandiosas ceremonias de la basílica de San Pedro y observamos cómo se trabaja en las dependencias de la Curia Romana. Neuvecelle no hace ni teología ni apologética. Tampoco polemiza ni acusa. Mira, pregunta, anota y luego estampa sus impresiones como un observador que, ante un espectáculo único, procura comprenderlo en todo su sentido. Este libro pone fin a muchos equívocos, disipa ignorancias imperdonables y explica cómo ciertos valores del espíritu pueden mover a empresas de extraordinario aliento.





