Descripción
Traducción y prólogo de Silvina Bullrich. Al estallar la guerra de 1870 nuestro autor contaba veinte años; se alistó en el ejército y fue testigo de la invasión de Normandía, episodio que luego describió en unas páginas hoy célebres: BOLA DE SEBO. Trabajó desde 1873 a 1878 junto a Flaubert, quien le asistió con sus consejos durante sus años de aprendizaje. Maestro indiscutible del cuento, al mantenerse fiel al ideal de adhesión rigurosa a la realidad no se vio embarazado, como Zola, por aspiraciones sociales y humanitarias. No existe en Maupassant ninguna filosofía, a no ser una aceptación dolorosa de la monótona mediocridad humana que pagó con la razón y la vida. Jamás intenta engañarse a sí mismo. El suyo es un mundo negro, o más bien gris, animado sólo por las potencias físicas y materiales. Esta lucidez, tanto como su genio de estilista, explica la inmensa influencia que ejerció su producción, mayor tal vez fuera de Francia, y lo convierte en el más cabal representante de la escuela realista y, sin duda, también el más duradero.




