Descripción
246 páginas. Colección El Espejo. Una dulce mirada campesina va pasando sobre los detalles de la vida cotidiana. Es la de una mujer cargada de recuerdos que aparecen inesperadamente, casi por costumbre. Entran en ella y ella los acepta porque son lo único que la acompaña en una soledad real y concreta. ¿Quién es Etelvina? Es una mujer que trabaja para los otros, como tantas mujeres y tantos hombres, sintiendo su marginación, su ubicación en la última escala de los valores humanos. Acepta su condición pero tiene su orgullo y la dignidad suficiente para protegerse del desprecio ajeno, de la sucia condolencia de los demás: ese será su destino, aguantar resignadamente hasta que sienta la miseria de la lástima o la amargura de la indignidad; entonces juntará sus recuerdos y recalará en otro lugar, a la espera de un nuevo desprecio, del viejo camino nuevo que empezará a transitar otra vez. Esta novela es el testimonio de esa herencia, una historia limpiamente transcrita, casi como una breve sinfonía donde Enrique Medina afirma sus condiciones de novelista, evidenciadas en “Sólo ángeles” de manera tan deslumbrante, y donde el estilo que despuntaba en “Las Tumbas” se confirma con serena certeza, a pesar del tono tan distinto de estas dos obras.


