Descripción
156 páginas. Colección Biblioteca La Chacra, dirigida por Waldemar Martínez Pinto. La sericicultura constituye una de las industrias más antiguas del mundo, y todos los países con un clima apto para la vida y desarrollo del gusano de seda se han preocupado de hacer comprender al rural la necesidad de considerar dicha cría como un trabajo más de la chacra, al que deben dedicarse su mujer y sus hijos. Es esta una industria netamente familiar, que no puede estar en manos de capitalistas ni de grandes empresas. El gusano de seda debe ser criado en cada rancho y en los establecimientos rurales, en una medida proporcionada al número de familiares que puedan dedicarse a ello. Del conjunto de pequeñas cantidades se llega a reunir lo que el país necesita para sus industrias. Las naciones que se han preocupado de esta cría han procurado que estuviese en manos de los pequeños chacareros. Es un error creer que esta industria puede estar atendida por unos cuantos capitalistas con grandes criaderos. Si hubiera alguno capaz de producir nada más que la décima parte de los capullos que se necesitan en el país, precisaría estanterías que ocuparían “Una enorme extensión de superficie, rodeada por un monte descomunal de moreras, y miles de personas para los cuidados necesarios. Sucede exactamente lo mismo que con la producción huevera; no puede existir un criadero que abasteciera una buena parte del consumo; pero con el. conjunto de la pequeña producción de cada chacra se llega a la cantidad que necesita la población. Es así como Italia, por ejemplo, llega a producir en un año la suma de 55 millones de kilos de capullos.


