Descripción
332 páginas. Título del original en alemán: Das versunkene Hellas. Traducción de María A. Gregor. Sobre la Acrópolis de Atenas se alzaba en el siglo XIX una mezquita turca, sobre el Santuario y el Oráculo de Delfos había sido emplazada la aldea griega de Kastri y el río Alfeo había cubierto a Olimpia con su légamo. Habían desaparecido lugares históricos como Troya, Micenas y Pérgamo y milenaria escoria sepultaba obras de arte de fama universal como la Venus de Milo, el Auriga de Delfos o el Hermes de Praxíteles. Desde hacía dos milenios. Grecia había dejado de existir como nación y cuando las grandes potencias europeas crearon una nueva Hélade moderna con su rey propio, eso aconteció sólo por conveniencia de aquellas y a costas del maltratado país. En esa época tumultuosa el arqueólogo berlinés Ernst Curtius empezó a excavar la antigua Olimpia, el acaudalado comerciante Heinrich Schliemann siguió las huellas de la Troya homérica, el ingeniero vial Cari Humann descubrió el gigantesco Altar de Pérgamo y el arquitecto Wilhelm Dörpfeld completó su herencia científica. Basándose siempre en las fuentes auténticas, los diarios de los estudiosos y los informes de las excavaciones de los arqueólogos, Philipp Vandenberg no sólo hace una relación de aquellos fascinantes descubrimientos, sino va más allá y explica los hechos históricos que se desarrollaron en esos famosos lugares y nos ilustra acerca de los dioses y héroes griegos, cuyas hazañas se sitúan al comienzo de todo acontecer histórico.




