Descripción
395 páginas. Víctor de Laurestan fue compañero de infancia de Napoleón; se conocieron en Cerdeña, cuando ambos tenían alrededor de siete años, y a partir de ese instante los unió una amistad tan íntima y leal que sólo fue cortada por la muerte del emperador en Santa Elena, después de haber convivido los años del colegio, los días de la incertidmnbre, las horas del triunfo en los campos de batalla y en la política que elevó al pequeño corso a la más alta magistratura de su patria. Laurestan escribió después sus memorias para honrar y recordar al amigo y al héroe, y en base a esta documentación, Francés Winwar ha trazado este relato de la vida y obras de aquel gran hombre. Vida novelesca ciertamente. El genio de la guerra, que llenó el mundo con su nombre, está descrito con sencillez y maestría, con sus luces y sus sombras, para destacar mejor la vigorosa personalidad de Napoleón, quien hasta en los umbrales de la muerte procedía con aquella minuciosidad estratégica de la víspera del combate, disponiendo metódicamente los párrafos finales de sus Memorias y las providencias que debían cumplir sus amigos cuando acaeciese el desenlace final. El Águila, cuyo vuelo había superado las nubes más altas del firmamento, fue a replegar las alas en una roca solitaria y desierta, la roca de Santa Elena, al cabo de un itinerario luminoso que ni la envidia ni el miedo de sus adversarios, y ni el poder, lograron interferir, y menos ensombrecerlo. Así pinta este hermoso libro la vida del genio a quien la Historia ha perdonado sus crueldades y su arbitrariedad, en nombre de la grandeza con que concibió su vida y la realizó sin desfallecimientos. Porque Napoleón fue, sin duda, un hombre de la mitología antigua.





