Descripción
116 páginas. Cuanto va a leerse no es producto de una imaginación calenturienta, excitada por la fiebre. Es una simple narración de hechos, pero de una naturaleza tan peculiar que, a muchos, costará considerarlos verídicos. Quien escribe estas líneas es un testimonio viviente, y no el único. La carrera ascensional de Hitler se fue jalonando con una serie de hitos sangrientos. Los judíos alemanes fueron sus primeras víctimas, y a ellos siguieron los de Austria y Checoslovaquia. Surgieron los campos de concentración a donde fueron a parar los judíos y los no judíos opositores al régimen. Trascendieron relatos sobre la vida —si es que así pudo llamarse— de los internados. Los seres humanos que allí ingresaban salían convertidos en piltrafas, cuando salían. En torno a Alemania, el mundo hacía oídos sordos al clamor de las víctimas, y pagó bien cara su pasividad. 1939: Comienza la segunda guerra mundial. Hitler y sus legiones marchan a la conquista del mundo. Los soldados nazis llevan en sus mochilas el “Mein Kampf”, dispuestos a imponer sus principios. Tras las tropas hitlerianas llegaban los cancerberos del “Herrenvolk”, y con ellos la angustia, la zozobra, la miseria y la muerte para enormes contingentes humanos, cuya única culpa era estar fuera del “párrafo ario”.




