Descripción
Título del original en alemán ” Uber das Geistige in der Kunst”. Colección Ideas de Nuestro Tiempo. A través de las páginas de este libro —documento fundamental del arte moderno—, el lector tendrá oportunidad de entrar en contacto con una de las personalidades de mayor inquietud creadora de nuestro tiempo. En esta obra Wassily Kandinsky da a conocer, no sólo sus conclusiones teóricas sobre el arte y, en particular, sobre la pintura, sino también sus experiencias espirituales. De ahí que el “sonido interior” de su mensaje cobre tanto interés como sus decisivos aportes conceptuales y técnicos a la pintura y a la estética del siglo XX. Por eso ha podido decirse que es ésta una obra poética, más que didáctica o histórica. Ello no obstante, la atención que dedica a los problemas planteados por las nuevas tendencias artísticas, y las soluciones que postula, confieren a este trabajo un interés excepcional dentro del campo estrictamente pictórico. Kandinsky, antes del nacimiento del suprematismo y del constructivismo, habla en este libro de formas geométricas, echando así las bases del arte no figurativo de orientación constructiva. Por otra parte, sus agudos estudios sobre el color y la composición alcanzan el interés de las obras clásicas que tratan estos temas. Sin embargo, Kandinsky tiene siempre especial cuidado de recordar al lector que “el artista no sólo posee el derecho, sino también el deber de manejar las formas de la manera que juzgue necesarias para alcanzar sus propios fines”. Los orígenes de su pintura, según ha expresado Kandinsky, se hallan en el arte religioso de Rusia de los siglos XI al XV y en el folklore de su país. También ejercieron decisiva influencia sobre él las pinturas de Rembrandt que vio en el Hermitage de San Petersburgo y, especialmente, el cuadro de Monet, “Montón de Heno”. “Tuve la impresión, dice refiriéndose a este cuadro, de que allí lo fundamental era la pintura misma; me pregunté maravillado si no sería posible ir todavía más allá en esa dirección. Desde entonces he mirado el arte de los iconos con ojos diferentes; quiero decir que, desde ese momento, «he tenido ojos» para lo abstracto en el arte.” Kandinsky trabajó sin descanso desde ese entonces para brindar a la pintura la posibilidad de expresarse a sí misma, tan libremente como lo hace la música. “De lo espiritual en el arte” constituye precisamente uno de los testimonios más esclarecedores de esa preocupación.





