Descripción
Para ser fiel a su tónica de «revolución permanente» y de la imitación como «el peor de los crímenes», el arte actual debía crear aún otra tendencia más, en la larga serie que se inicia con las disoluciones impresionistas de Turner y Monet para llegar a la abstracción. Esa modalidad es el informalismo, la cual constituye un puente entre figuración y no figuración, ya que su verdadera función parece ser la de establecer, precisamente, la paradójica identidad formal de lo informe, prescindiendo de si el substrato de esa alteración dramática es una figura de triángulo o de mujer, un concepto o una imitación ilusionista de la «realidad». Juan Eduardo Cirlot, que ha sintetizado la historia de la pintura contemporánea en otros volúmenes de esta serie, ha esbozado por vez primera un estudio histórico de la tendencia informalista, manteniéndola bajo el epígrafe de El Arte Otro con que se presentó en Barcelona, en la exposición de la Sala Gaspar, en febrero-marzo de 1957. Señala los antecedentes próximos a la disolución informal y también, lo que parece más arriesgado, los antecedentes lejanos, llegando a admitir una conexión entre pintores como Tapies o Fautrier y los artistas del barroco.





