Descripción
317 páginas. Este es, como lo señala el autor del prólogo a la edición’argentina, un libro inusual, que en su país de origen suscitó viva polémica, elogios entusiastas y también duros reproches, que ha sacudido opiniones que podían parecer inamovibles. Por otra parte, es por primera vez que comunistas y católicos confrontan sus ideas en un libro. Fue su iniciador en Italia el intelectual católico Mario Gozzi-ni, quien invitó a participar del debate a igual número de representantes de ambas corrientes. Lo hicieron con absoluta independencia en la preparación de sus trabajos y con total libertad en la expresión de su pensamiento. Es éste un debate de ideas, expuestas con inflexibilidad, sin concesiones, pero con respeto. Así lo exige el diálogo, que de otra manera resultaría inútil. Es un libro de confrontación ideológica, cuyos temas enraizan en la situación de nuestro país. Más aún, se trata de un diálogo de carácter tan universal, que podría repetirse en cualquier país del mundo. Gozzini dice en su iniciación al diálogo que se trata de reconsiderar determinados esquemas mentales, ocasión para una serie de tomas de Conciencia, más próximas a la realidad concreta y por lo” tanto más abiertas al futuro. Es un intento de descongelamiento psicológico, para que los católicos vean en los comunistas a interlocutores posibles, no en términos de conversión, y los comunistas no piensen en los católicos como enemigos de clase. Este diálogo es imprescindible porque los seres humanos se encuentran ante problemas tales como jamás tuvieron que afrontar. Si bien la ciencia y la técnica estarían en condiciones de asegurar a todos una emancipación efectiva, la existencia en muchos aspectos se ha vuelto más difícil. Fuerzas poderosas se aferran al privilegio. El creyente no acepta que la crisis de nuestro tiempo obedece a un alejamiento de lo divino. La línea divisoria no pasa entre creyentes y ateos, sino entre explotados y explotadores. La polarización es entre quienes intentan mantener la actual estructura económico-social caduca y corrompida y las fuerzas populares que tratan de producir cambios profundos. De ahí la necesidad del diálogo para encontrar los caminos comunes que ayuden a construir un porvenir renovado.




