Descripción
139 páginas. Primera edición con dedicatoria firmada por la autora. La muerte ha sido -y es- sinónimo de tragedia. Sin embargo, Beatriz Pustilnik pone la realidad patas arriba, descalabra la lógica y logra -mediante un permanente ejercicio del humor- que el lector se convenza de que Edilberto ha sido capaz de volver de la muerte para seducir a su propia hermana. Y si el incesto es tabú, practicarlo, además, con un muerto orilla cierta atractiva perversión erótico-macabra que en la novela oscila entre el humor negro y el disparate surrealista; sin embargo, el manejo verbal permite superar imposibles físicos y hacer creíble lo que se cuenta, y hasta nos condolemos por las tribulaciones de la protagonista: una típica mujer de clase media con la que parece factible cruzarse en cualquier momento por la calle. El retorno de Edilberto cumple además con las pautas teóricas de toda la literatura fantástica: en medio de la más absoluta cotidianeidad, el elemento sobrenatural aparece como una parte más de la vida de todos los días. Para lograrlo, Beatriz Pustilnik recurre a diálogos (estructurados con notable fluidez narrativa) que han sido calcados sobre charlas que a cada instante pueden escucharse hoy en cualquier lugar de Buenos Aires. De este modo, logra que sus personajes resulten verosímiles y que vivan, inclusive el muerto. Como ocurre con los libros que nacen para ser recordados, lo leí de un tirón. Al lector le sucederá lo mismo. Estoy seguro. — Horacio Salas




