Descripción
Este libro, de acuerdo con palabras de su propio autor, trasciende el campo específico de la filosofía, puesto que contribuye a aclarar uno de los aspectos esenciales de la situación espiritual del hombre contemporáneo. Para Bollnow, el carácter decisivo de esa situación está definido por la aparición de la filosofía de la existencia, no ya como causa, sino como evidencia, en el plano del pensamiento, de una total conmoción en la ubicación del hombre frente a la vida. Ubicación que, siendo el resultado más importante de la filosofía de nuestro tiempo, coloca al individuo en una situación desesperada y sin salida. Según Bollnow, el exis-tencialismo no sofoca al hombre como totalidad, sino que, llevando a sus límites uno de sus aspectos parciales, desconoce y pasa por alto otros no menos importantes. “Pero el hombre que —afirma el autor de Filosofía de la esperanza—, fascinado, fija siempre su mirada en lo oscuro de los abismos, terminará por ser tragado por ellos. Este es el peligro del existencialismo. El hombre sólo podrá conservarse en su propia esencia luchando, con todas sus fuerzas, contra ese peligro y tratando siempre de establecer el orden en el caos y el amparo en medio de la amenaza, a pesar de todas las derrotas. Me parece que la tarea más urgente de nuestro tiempo consiste en cuidar esas fuerzas constructoras. Creo que la contribución de la filosofía a esta tarea consiste en fomentar la comprensión más profunda de tales fuerzas constructoras, frente a la inclinación muy difundida que quiere despreciarlas como si fueran ilusiones”. El núcleo del pensamiento de Bollnow es, precisamente, la esperanza. No una esperanza basada en la ingenuidad o en el conformismo, sino en la recuperación de una seguridad interior, de una total conciencia de los peligros que amenazan al hombre y de los medios para lograr la paz y la certidumbre dentro del caos actual. En la primera parte de esta obra medular, Bollnow analiza la posición ética fundamental del existencialismo a través de algunas de sus expresiones más importantes y las ideas acerca de la esperanza, la felicidad, la paciencia y la gratitud. En la segundo parte examina el problema ontológico, refiriéndose a Saint-Exupéry, Heidegger, Minkowski y otros. En la tercera, Bollnow extrae conclusiones “para una antropología de la fiesta”.





