Descripción
286 páginas. Para una objetiva apreciación de la contribución italiana a la lucha contra Alemania es necesario, en primer lugar, considerar los acontecimientos que se desarrollaron desde julio hasta setiembre de 1943. Complementando la Carta del Atlántico, cuyas enunciaciones habían despertado en Italia un eco profundo, varias proclamas y declaraciones fueron sucesivamente dirigidas por los jefes de las Naciones Unidas al pueblo italiano, que se vio de ese modo inducido a creer que los aliados lo tratarían con todo respeto si se liberaba del fascismo. El 17 de julio de 1943, durante la invasión de Sicilia, el presidente Roosevelt y el primer ministro Churchill, en un mensaje radiotelefónico dirigido ai pueblo italiano, declaraban: La única esperanza que Italia tiene de sobrevivir consiste en una honrosa capitulación a la arrolladora potencia de las fuerzas militares de las Naciones Unidas… Todos vuestros intereses y todas vuestras tradiciones han sido traicionados por la Alemania nazista y por vuestros dirigentes falsos y corrompidos; solamente después de la destrucción de ambos, una Italia reconstituida puede esperar volver a ocupar un lugar respetado en la familia de las naciones europeas… Ha llegado para ustedes el momento de decidir si los italianos deberán morir por Mussolini y por Hitler, o vivir para Italia y para la civilización. Animado por esos llamados, el 25 de julio de 1943 el pueblo italiano derrocó a Mussolini y formó un gobierno que gradualmente ensanchó sus bases. A consecuencia de esta decidida acción, el 30 de julio de 1943 el comandante en jefe aliado, general Eisenhower, transmitió por radio Argel el siguiente mensaje: Felicitamos al pueblo italiano y ala Casa Saboya por haberse liberado de Mussolini, el hombre que los complicó en una guerra como instrumento de Hitler y los ha llevado al borde del desastre.




