Descripción
360 páginas. La exploración del África, para los ingleses del siglo XIX, fue una aventura análoga al viaje espacial en nuestro tiempo: una riesgosa empresa en manos de individuos intrépidos que extendieron el conocimiento del universo del hombre “civilizado” mientras ellos confirmaban su habilidad para superar los obstáculos físicos. Henry Morton Stanley fue el mejor ejemplo de las primeras exploraciones, un autodidacta que, imbuido del triunfalismo de la cultura inglesa, conquistó un continente con su audacia, sus recursos económicos y su simple afición a la lucha sangrienta. Hoy en día, Stanley disfruta de una tortuosa inmortalidad por sus prodigiosas proezas en África; su búsqueda y posterior encuentro con el famoso explorador Dr. David Livingstone, en las solitarias riberas del lago Tanganica, que culminaron en lo que quizá fue el acto más importante de piratería geopolítica del siglo XIX: la creación del Estado Libre del Congo (hoy en día Zaire) con su patrón, el rey Leopoldo II de Bélgica. En La leyenda de Henry Stanley, John Bierman nos lleva al interior del hombre y de la vasta tierra que él avasalló. Es una región que, como Graham Greene decía, permanece de muchas formas como lo que fue para los ingleses Victorianos “un confuso continente inexplorado con la forma de un corazón humano”.




