Descripción
527 páginas. Título del original en inglés: The Emperor’s Lady. Traducción de Manuel Gurrea. Colección Vértice. María José Rosa, la hermosa muchacha criolla convertida más tarde en emperatriz de Francia, propoi ciona aquí una de las más conmovedoras historias románticas de todos los tiempos. Como es sabido, el nombre de Josefina le fue puesto por Napoleón en uno de esos arranques tan característicos del corso genial. El autor de esta novela ha captado sutilmente la personalidad de la heroína, en sus desmedidas ambiciones por el poder y el lujo, en su sensualismo incontenido, en su aguda astucia femenina, siempre en acecho de las oportunidades que pudieran brindarle la gloria y la fortuna, como le habían profetizado de niña las palabras de una hechicera. Prevalida de su belleza escaló como por arte de magia las esferas sociales y políticas que dirigían en su tiempo los destinos de Francia, y al encontrarse frente a frente con otro ambicioso del poder, especulando recíprocamente las ventajas de un matrimonio, ambos protagonistas se unen al parecer henchidos de pasión amorosa. Josefina y Napoleón sufren al comienzo privaciones y desesperanzas, pero a partir de la Campaña de Italia y de las victorias resonantes de Napoleón sobre los austríacos, la estrella del destino se muestra propicia y la ascensión se torna vertiginosa: el Primer Cónsul se convierte a poco andar en Emperador de los franceses y Josefina se encumbra con el título de Emperatriz. El augurio se había cumplido. Empero, sic transit gloria mundi, las exigencias del nuevo régimen, combinadas con la conducta poco cautelosa de la Emperatriz, obligan a Napoleón a embarcarse en un nuevo matrimonio de pura conveniencia política; se divorcia de Josefina y contrae enlace con María Luisa de Austria. El drama del divorcio resulta patético. Josefina debe renunciar a compartir las glorias de su marido y el esplendor de la corte, precisamente en los momentos en que Napoleón se adueña de Europa derrotando a las coaliciones desde Austerlitz hasta Wagram. Josefina se eclipsa, su juventud y su belleza están marchitas y todos sus sueños de grandeza, realizados un instante, se convienen en melancólicos recuerdos. Tal es la sustancia de esta hermosa novela.





