Descripción
561 páginas. Colección Cúpula. Vuelve Ricardo Sáenz Hayes a cultivar el ensayo crítico biográfico. La primera vez lo hizo con Miguel de Montaigne, libro impreso en Francia y reimpreso en España y en la Argentina, singular acogida de lectores cultos que justifica el juicio expresado en su hora por el eminente hispanista Paul Hazard: “es una de las más hermosas obras sobre el moralista francés”. En el tema que hoy estudia se advierte el mismo método exegético y la misma independencia para juzgar hombres, principios y acontecimientos; con una ventaja sobre el esfuerzo anterior: el considerable y valiosísimo material inédito obtenido en archivos oficiales y particulares. La mayor parte de dichos documentos son cartas privadas, escritas sin que Miguel Cané y sus amigos más próximos sospecharan su publicación inmediata o remota. Sin cartas espontáneas que revelan hasta los sentimientos más vigilados por la autocensura, las biografías carecen de calor vital y de humana exactitud. Aquí hallamos una criatura de carne y hueso, no un rígido bronce de plaza pública. Sáenz Hayes nos presenta un Cañé insospechado, y al relatar sus andanzas de peregrino sin sosiego, su optimismo fugaz y su angustia raigal, nos lo muestra como expresión inequívoca de un momento —postrimerías del siglo XIX— en el que los más sagaces vislumbraban ya los signos premonitores de la ecuménica crisis de valores de que somos espectadores abismados. Es la suya una angustia de futuro. En 1896 pregunta Cané: ¿qué significación tendrán las palabras propiedad, democracia y parlamento en 1996 o en 2120? El escritor, el artista, el diplomático y el político, son estudiados por Sáenz Hayes prolijamente, todo ello con un telón de fondo histórico que le concede a la biografía movimiento y luz, y, sobre todo, una gran diversidad de ep sodios, de siluetas y de matice Tan lejos del panegírico como de la diatriba —no menos subalterna— si algo defiende el libro de Sáenz Hayes es la primacía de lo espiritual.




