Descripción
135 páginas. Esta antología del poeta como objeto gráfico sorprende por la enorme variedad de percepciones motivadas por su presencia tísica. Sus autorrcpresentaciones en las cartas a Albertina, tiernos monigotes infantiles de enamorado, son un suplemento visual al género epistolar que cultivó con la maestría del emperador del idioma que fue. Es notable su síntesis del hall de El Mercurio, con la imponente escalera central, y su figura minúscula en uno de los escritorios. Puedo imaginar al joven Neftalí rumiando amoríos en ese edificio histórico, en el cual me inicié en el oficio gráfico y trabajé tantos años. Encontramos aquí hallazgos gráficos, como el sintético resumen de Geo en 1924, casi un logotipo, un signo oriental motivado por la figura del poeta, o el muy ingenuo proyecto anónimo de portada de unos genéricos “Versos”, que afortunadamente sólo quedó en proyecto. Descubrimos también las señales de la época, claras influencias cubistas en Vargas Rosas, Ricci Sánchez o el mismo Geo, en posteriores retratos de 1932. O las notables creaciones de los caricaturistas del período, Coke, Alhué, Penike, enormes figuras de la gráfica, de estatura similar a la del vate, con las mismas herramientas, el lápiz, la pluma, la tinta, pero con otro idioma, el dibujo. Hay sorpresas: el Fantasio chileno-argentino que sabíamos fino humorista gráfico revela una desconocida arista de ilustrador, con una maravillosa síntesis visual inspirada en una clásica fotografía, al parecer un grabado en madera. Y también las creativas versiones del crítico literario y dibujante (o tal vez deberíamos decir dibujante y crítico literario), Antonio Romera. Y están las innumerables visualizaciones anónimas del poeta, eterna motivación para gráficos de toda especie, junto a las interpretaciones de artistas consagrados. –Hervi




