Descripción
180 páginas. Ejemplar con dedicatoria firmada por el autor. “Estoy en Esquel. Es el día 17 de agosto de 1943. Hace siete años, con diecinueve de edad, fui arrancado, de pronto, de mi mundo de niño, de adolescente, de estudiante; mundo de sueños y de ilusiones, para trasladarme a Cushamen, mundo de atraso, de miseria, de soledad y desamparo. Maduré en ese mundo, me hizo suyo, me hice a él. A sus gentes, a su austero paisaje, a sus arroyos, secos unas veces, violentos, turbios, otras; a sus huellas, tantas veces recorridas; a sus vastas mesetas, y sus caña-dones; a sus pastos duros, ralos, sobre el suelo arenoso; a sus piedras, a su cielo; a sus vientos. Fui parte viva de todo eso, como si en eso y para eso hubiera nacido. “Lista está la oficina con sus muebles lustrados, sus armarios vírgenes y su biblioteca pobre. Me he dado mucho tiempo para colocar, en la puerta de entrada, una a cada lado, las dos clásicas chapas, que orgullosamente me han regalado mis padres. La gente que pase sabrá, así, mi nombre y mi profesión. Siento que me cohibe la exhibición de las brillantes chapas; como si el pudor me encogiera el ánimo. Y es que un ancho abismo separa el aula de la escuela que ayer dejé, de todo esto que me parece lujoso; y a los buenos indígenas de Cushamen, de la gente que pasa y mira curiosa; y a la enseñanza del abecedario que impartí hasta ahora, del no ejercido oficio de pedir justicia. “El título de abogado que luce en la encalada pared del despacho es mi lanza y mi escudo. Y yo sueño con ser un caballero andante. Un Quijote cuya mano tal vez temblará mañana, al recibir al primer cliente.”





