Descripción
153 páginas. Título del original en italiano: San Genaro non dice mai no. Traducción de Attilio Dabini. Marotta tiene el arte de ver los extremos de las cosas, de enfocarlas por el ángulo propicio. Lo logra con escorzos rápidos, con una vertiginosa asociación de hechos, de tipos, de pensamientos, de sentimientos, de imágenes que se componen en un gran sentido de la unidad del dibujo. El mundo que nos muestra es un mundo en ebullición. Tiene una comprensión inmediata, por simpatía, de la realidad; y una amplia libertad de vuelo fantástico. Es la negación del escritor impasible. Su secreto está en la participación vehemente; se mete en lo que ve, imagina o dice con toda la subjetividad de su ánimo melancólico y generoso, lírico y humorista, con algo de Zavattini y de Chaplin, y con su cálido temperamento meridional. Este libro no pertenece a la fantasía sino a la simpatía de la realidad. Sus protagonistas son Nápoles y Marotta; junto con la personalidad del hombre, se refleja la fisonomía de la ciudad en el extraordinario teatro de la vida napolitana. Forma el primer plano uno de los años más críticos de la posguerra; la visión es sin embargo límpida, muchas veces sonriente; se palpan los mayores problemas prácticos y morales de la actualidad y la exposición de tipos y situaciones nos da un extenso panorama de la extraordinaria ciudad donde el antiguo espíritu pagano se infiltra en las prácticas de un catolicismo frecuentemente teñido de barroco; de la ciudad donde se dan los extremos de la grandeza y de la miseria, donde lo cotidiano es constante ejemplo de sano instinto moral, de apasionado amor a la vida, sin dejar de ser un hervidero de vida picaresca. Si San Jenaro nunca dice que no, es precisamente porque en Nápoles todo es posible y la esperanza y la vida siempre acaban triunfando. Pero para los napolitanos, vivir y representar la vida es la misma cosa; por eso la vida es pasión, empeño, embriaguez y espectáculo, y en ella todos son actores y espectadores a la vez.





