Descripción
250 páginas. -Nota: La cubierta y algunas páginas se encuentran manchadas- ALDOUS HUXLEY nació en Goldaming, condado de Surrey, Inglaterra, en 1894. Estudió becado en Eton. Era miembro de una familia en que la formación clásica y científica de la cultura era tradición. Su inclinación primera fueron los estudios de medicina. Pero debió renunciar porque ya padecía la grave y creciente afección a la vista que describe en un libro muy difundido y que transformó su vida en un constante esfuerzo heroico. Se dedicó a. la literatura y a la filosofía inglesa, llevando a ellas su vocación científica. Terminó sus estudios en 1915. Fue funcionario del Estado, profesor, periodista. Entre 1920 y 1940 viajó mucho, por Italia, Francia, la Indm, América Central, Estados Unidos, donde hacia 1938 se estableció para seguir el tratamiento curativo de la vista que tanto ha contribuido a <li fundir. Poeta, novelista, biógrafo, historiador, ensayista, no son en él estos aspectos de su trabajo actividades diversas sino manifestaciones tle un concepto central del mundo que ha evolucionado desde el vasto cuadro de la sociedad, la inglesa en sus temas, a través del contraste enluto humano y lo cósmico, hasta lo que algunos prefieren llamar misticismo. Y siempre original, inventivo ingenioso. Crítico escéptico de Jo mas granado en las aspiraciones del hombre, para Viejo muere el cisne, ha elegido una de las más inquietantes y antiguas utopías, la prolongación indefinida de la vida que en cada estadio de la evolución mental ha encontrado su expresión equivalente: la perpetuación de la imagen, la hierba de la inmortalidad, el agua de juventud, el pacto con el diablo, el injerto de glándulas, la inyección de los elementos creadores y sostenedores de la vida. El estado actual de esta utopía es de búsqueda y experimentación constante con medios materiales, característica de la investigación científica. Con un tema así, Huxley consigue una plasmación novelesca de apasionante interés que, si bien sostenida por su acostumbrada seriedad y penetración, está aligerada, también como de costumbre, por el buen humor de los detalles que descubre su inteligencia de escalpelo, tan afín y tan diversa al mismo tiempo de la de Bernard Shaw.





