Descripción
Posición de Brasil en Sudamérica. El Imperio representó en el Brasil una autoridad tutelar. Entre la colonia feudal y la república —los dos extremos del desenvolvimiento político— se elevó la monarquía como poder moderador de transición. Así la nación brasileña se fue formando paso a paso sin turbaciones ni violencias, como una obra de cálculo bajo la pauta directora del Imperio. La transformación social, la evolución política, el progreso económico, el esfuerzo educativo, todo se fue desenvolviendo a la vez, ordenadamente y por grados sucesivos. Todo es singular en la historia del Brasil. En medio de un continente que se desgarraba en luchas intestinas, el Imperio supo preservarse del contagio, conteniendo las revoluciones hasta el punto justo de su conveniencia reformadora y sin llegar nunca ni a la tiranía ni a la demagogia. La diplomacia del Brasil es un claro ejemplo de la simbiosis que existe entre la política desarrollada por los estados y la geografía de los espacios ocupados por los mismos. Su política exterior no reconoce como punto de partida la llegada de Juan VI a Río de Janeiro. En el Tratado de Madrid ya se esbozan las grandes líneas de lo que hoy puede llamarse una geopolítica del Brasil, orientada hacia la obtención de la hegemonía en Sudamérica, hábilmente disimulada y concebida a través de “necesidades de protección y defensa de su vasto espacio geográfico”. El estudio del cuadro geográfico y el análisis de su historia diplomática nos permitirán apreciar y determinar los objetivos tradicionales y permanentes del Brasil en la Cuenca del Plata, tratando, asimismo, de demostrar por qué su política representa una herencia histórica y es clara y continua en todas sus etapas.





