Descripción
476 páginas. Biblioteca de Poesía Universal. Título original inglés: Leaves of Grass. Selección, traducción y notas de Leandro Wolfson. Entre las figuras literarias que produjo Estados Unidos pocas alcanzaron el denodado vuelo de Walt Whitman; ninguna, quizá, parejo grado de universalidad. Objeto del exaltado denuesto o la veneración, ese ambicioso experimento que fueron sus – Hojas de hierba desafió al mundo, encendió polémicas que no se han apagado y se instauró para siempre entre las obras magnas, insoslayables. Representante cabal de una época histórica – la de la culminación del humanismo burgués -,Whitman la desbordó con sus altos ideales y su visión profética. Hombre del pasado, es de nuestro presente y quizá de nuestro futuro. Su extraño y desigual volumen de poemas es como una sinfonía en la que diversos motivos se van anudando y desanudando en forma progresiva; creada en nueve ediciones entre 1855 y 1892, esa sinfonía tuvo un desarrollo irregular como el de un organismo vivo, pero por detrás había una voluntad de unidad y de coherencia. Más que una mera colección de piezas líricas, Whitman quiso hacer de su libro una realización épica en la que quedara impresa para siempre la personalidad (real o ideal) del héroe de su saga: el hombre democrático, y su gradual avance hacia el ámbito en el que rige I4la gravitación irresistible de la Ley Espiritual” Este carácter unitario de Hojas de hierba no siempre se advierte en las antologías a que ha tenido acceso el público de habla castellana. La presente selección reúne lo esencial de la obra whitmaniana (incluyendo el ensayo “Mirada retrospectiva a los caminos recorridos”) y da a cada pieza un valor adicional por su pertenencia a una estructura cuya complicada gestación y cuyo significado se procura explicitar en un apéndice especial. Preferiría que en ese lugar destinado a los antecedentes de los traductores no pusieran nada en mi caso”, nos responde por escrito Leandro Wolfson a nuestro requerimiento, “pues nada tengo que mostrar de mi vida pasada más importante que ese trabajo que ustedes ahora editan. Pero ante su insistencia debo decirle que soy autodidacta, que no he dado cursos en ninguna parte ni he ganado ningún premio, y que no puedo considerarme poeta, ni critico, ni ensayista. Soy, eso sí, traductor profesional, y tuve a mi cargo organizar el departamento de producción de Amorrartu editores, donde hoy trabajo. Puedo añadir que a esta incursión en la poesía de Whitman, hecha con inocultable fervor, dediqué, entre reflexiones y concreciones, más de una década”.




