Descripción
Colección Austral, 385. Nace el escritor del misterio y de la muerte el 29 de agosto de 1862 en Gante, la gran ciudad belga. Después de acabar la carrera de leyes —que no ejerció nunca— Maeterlinck se trasladó a París (año 1887), donde conoció y trató a Villiers de l’Isle-Adam, rey de los simbolistas y cuyas obras «Ysis» y «Axel» quizás influyeron en el poeta que llegaba. A la muerte de su padre, de quien heredó una estimable fortuna, volvió a Gante, donde, en tranquila morada, escribió y dio a la publicidad sus primeros volúmenes: «Serres Chandes» (poesías) y la «Princesse Melaine», el primero de sus dramas en que se mezclan cipreses, princesas y mensajeros ma-lagoreros. Su aparición en el teatro fue saludada con vítores, porque traía un estremecimiento nuevo, y Mira-beau le llamó «el Shakespeare belga». En continua ascendencia va dando al teatro sus obras íntimas y sus obras heroicas, y así se estrenan «L’lntruse», «L’aveu-gle», «Pelleas et Melisandre», «Alladine et Palomides», «Interieur», «La mort de Tintagiles». Entremedias de sus dramas, llenos de consternación y de una especie de sombra espiritista, publica libros de versos y libros de máximas nuevas, como «Le trésor des humbles». Bellas ediciones con grabados en madera, oraciones en papeles de lujo, recordatorios poéticos, llenan el mundo de las letras con el evocador nombre áe Maeterlinck. A principios del siglo estrena su drama histórico «Monna Vanna», que es la escultura máxima de su obra, y como labor paralela de su prosa comienza estos libros de naturalista de afición sobre las abejas y los termes. Ya en pleno triunfo, «L’Oiseau Bleu/> completa su obra con un cuento de niños monumental que recorre el mundo con sus decorados azules. Galardoneado con el premio Nobel, el poeta fat:’gado, construye un gran palacio en la Costa Azul y allí pasa los años, hasta pasar a los 81, aun animoso y casado con una mujer joven, a las playas de América del Norte. LA VIDA DE LOS TERMES, que hoy publica la COLECCIÓN AUSTRAL —en la que figuran del mismo autor La vida, de las hormigas y La vida de las abejas—, refleja de un modo inquietante la vida de esas hormigas blancas que viven ciegas en pirámides de barro o debajo de la tierra. El misterio de su escabroso nidal, llamado «comejenera», es algo que impresiona como una miniatura del purgatorio del Dante. Maeterlinck, maestro en miedos, escuchón frente a la gran puerta de la muerte, sacude el alma del lector con la idea de que le está reservada al hombre una vida colectivista, sórdida y sin márgenes como la de los termes.





