Descripción
[Lomo con signos de desgaste]Ha habido un momento, a comienzos de nuestro siglo, en que el primer problema para un español no era otro que el de España. Era absolutamente menester ponerse en claro acerca de ella para hacer algo que mereciera llamarse vida intelectual, para poder pensar sobre cualquier tema, si pensar es el esfuerzo por llegar a la verdad y saber a qué atenerse sobre algo que importa. Esto ha hecho pensar que el español sólo es capaz de interesarse por sí mismo o por su cosas, que los temas distintos de su condición de español no movilizan de manera eficaz su pensamiento. Este libro sobre los españoles, estas meditaciones sobre nuestra historia, nuestro presente, nuestras zozobras y esperanzas, viene después de una obra de cierto volumen, que no ha rehuido los temas españoles, pero no ha partido de ellos, ni, menos aún,, en ellos se ha agotado. Antes bien, creo que sólo el ejercicio del pensamiento sobre temas ajenos a España permite volver los ojos a ésta con esperanza de alcanzar alguna claridad. Pero, a la inversa, en estos estudios españoles se encuentran los estímulos y las raíces de otros de su autor, incluso de aquéllos rigurosamente teóricos que acaso ahora ayuden a entender las circunstancias españolas. Todo libro está escrito en una situación y desde un cierto temple vital. La situación en que han nacido Los españoles es notoria; su temple, el que he llamado una vez “el temple fundamental del liberalismo”: melancolía entusiasta. — JULIÁN MARÍAS





