Descripción
330 páginas. Dice el autor: He deseado, amigo lector, desarrollar un tema de cuando mi ciudad natal era conocida por Nuestra Señora de los Buenos Aires, de esa Villa del tiempo de los Virreyes que tan bella y propiamente llamó un conocido escritor, “La Gran Aldea”. Describir escenas de aquellos tiempos felices en que reinaba el silencio luego del toque de oración, y no se encendían los faroles las noches de luna; cuando en las desiertas calles resonaba el rápido y fuerte taconear de un caballero envuelto en amplia capa, el cual detenta su marcha ante la florida ventana, protegida por elegante reja voladora,, detrás de la cual lo aguardaba la niña porteño de ojos negros, de mirar dulce y largas trenzas; de aquellos días inolvidables en que no perturbaban nuestros oídos los ruidos de autos, tranvías ni radios, y que no se le ofendía, cruzándolo con aviones, a ese cielo azul que Dios hizo para que se recrearon los mortales al admirarlo, y como solaz y esparcimiento de las aves; en aquella época en que se rendía culto al hogar cristiano, se rezaba el Ángelus a la caída de la tarde, y los hijos recibían con respeto la bendición de sus padres; en fin, del Buenos Aires colonial, que se fue para siempre.,, Y traté de volcar en estas páginas todo mi amor a mi tierra y a su héroe más grande, por el que siento verdadera admiración. Eso es todo, y creo que es mucho.





